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martes, 21 de marzo de 2023

Hace 48 años María Estela Martínez de Perón hablaba en el Teatro Colón: "La igualdad que la mujer anhela, es la del mutuo respeto, conviviendo armoniosamente con el hombre y tomando parte activa en la lucha por la existencia."

 



Mensaje dirigido al país por la Presidente de la Nación, Sra. María Estela Martínez de Perón, desde el Teatro Colón de Buenos Aires, en adhesión al Año Internacional de la Mujer. (21 de marzo de 1975)

En su carácter de Organización mundial, las Naciones Unidas han proclamado a 1975 como el Año Internacional de la Mujer.

En mi calidad de mujer y gobernante, siento profundamente la resonancia de este importante evento. Ello me ha impulsado a reunir en un mismo ámbito a las esposas de los embajadores acreditados ante nuestro país, a las legisladoras de nuestro actual gobierno y a quienes tuvieron el honroso privilegio de ser las pioneras dentro de nuestro Congreso Nacional.

También he deseado contar con la presencia de las señoras profesoras y maestras; de las profesionales de la ciencia, el arte y la cultura; las religiosas y las enfermeras; policías femeninas; amas de casa, y todas las mujeres que trabajando en la inmensa colmena humana, entregan sus vidas al engrandecimiento progresivo de nuestra amada Argentina.

La mujer argentina quiere estar presente para aportar su calidez femenina y su madurez espiritual, juntamente con la experiencia lograda en la constante lucha por sus lógicos derechos humanos.

IGUALDAD, DESARROLLO Y PAZ

El mencionado organismo internacional ha dado como pautas imprescindibles, la Igualdad, el Desarrollo y la Paz. A estos temas pienso que sería necesario incorporar algo suma- mente importante, como la Unidad y el Amor, basados en el respeto mutuo y la solidaridad de todas las mujeres del mundo, ante objetivos comunes.

Para nuestro concepto doctrinario nacional, el sentimiento cristiano nos muestra que todos los seres humanos somos iguales ante Dios; pero nuestra imperfección indica la necesidad de considerar la igualdad con estricto sentido de justicia, para compensar desigualdades que nuestra existencia nos suele presentar. Si bien la vida puede diferenciarnos en sus más diversas situaciones, la muerte suele nivelar a los seres humanos, cuando Dios así lo dispone.

La misma Naturaleza no cubre todo su espectro con la igualdad, sino que en su diversificación infinita nos demuestra los cambios de las formas materiales; pero es evidente que la esencia de vida que anima a esas formas tienen una perfecta igualdad ante Dios.

Así el hombre, como representación masculina de la especie, no es igual a la mujer, que es la significación femenina de la raza humana; pero ambos fueron creados por el Todopoderoso para perpetuar en los tiempos el exponente de su magna creación.

EL CICLO DE LA CREACION

La eterna labor de la Naturaleza nos indica fehacientemente que la aparente desigualdad no es más que el cumplimiento de un plan perfecto, donde el constante trazo del compás divino va cerrando una circunferencia ideal que indica la marcha de la evolución constante, tanto en lo interno como en lo externo de las formas humanas, animales, vegetales o minerales. Circunferencia que una vez trazada en lo grandioso de la cósmica inmensidad, se reproduce en la más ínfima y sencilla partícula de cualquier elemento de la Naturaleza.

Finalizado el diseño original y sin cambiar las medidas del compás, retorna por el mismo trazo a repetirse en el curso de los tiempos como una perfecta expresión de la Creación.

En esa aparente desigualdad está centralizado el Plan Divino que regimenta la vida. Pero si escudriñamos pacientemente cada expresión de la Naturaleza, hallaremos la respuesta asombrosa de conocer que el principio vital es común a todas las formas de todos los reinos, y también que la responsabilidad que cada una de las expresiones tiene, es acorde con la del resto.

AMA A TU PROJIMO...

La más extraordinaria respuesta que yo conozco sobre la Igualdad está sintetizada en el "Ama a tu prójimo como a ti mismo" que Jesús nos legara. Allí expresa el Divino Maestro su sabiduría, puesto que conociendo que la vida es una y de Dios, supo demostrar que "el prójimo", es cada una de las expresiones que conforman nuestro Universo. Solamente en las formas podemos diferenciarnos, pero jamás en la esencia vital que recibimos y devolvemos a Dios como balance de nuestro experimento humano.

Por ello la palabra igualdad, cuando se refiere a la diferenciación entre el hombre y la mujer, es una simple figura literaria, puesto que vivimos comunitariamente, padecemos los mismos procesos evolutivos, necesitamos ambos sexos la permanente solidaridad que nos permita sortear las dificultades de una vida, incomprendida en su esencia y malgastada en su expresión material.

Hombre y mujer son simplemente dos polos de una misma luz, que -en última instancia- se expresa en Dios, unión perfecta de lo sublime e incomprendido, fuente de energía y eterno dador de nuestra vida.

Esta posición irreductible otorga la Igualdad Genérica entre ambos sexos, el Masculino y el Femenino. Ambos, son la expresión de la meditación divina para el cumplimiento de una perfecta evolución.

UNIDAD EN LA DIVERSIDAD

Analizado al alto nivel de una profunda concentración del espíritu, despojado de las pasiones humanas, vemos con cierta claridad que ambos sexos cumplimentan dos planes aparentemente diversos, pero íntimamente ligados en su esencia vital.

El Hombre, como expresión del Polo Positivo, se manifiesta ejecutivo realizador, dirigido hacia el esfuerzo concreto que se expresa con el testimonio de la forma material. Es energía en movimiento.

La Mujer, como Polo Creativo, se manifiesta pasiva y receptiva, dirigida hacia la imaginación idealizada de la que surgirá la vida expresada como testimonio de la forma material. Es madre en permanente gestación.

Del resultado de ambas concepciones, Dios tiene la ocasión de mostrar su eterna permanencia. El Hombre es fuego y la Mujer es agua. De la correcta expresividad de ambos elementos surgirá la Vida o la Muerte.

La vida moderna con sus particularidades ha ido desbrozando el camino de los preconceptos y las costumbres, de manera tal que hoy tanto el hombre como la mujer, cumplen tareas similares y aceptan iguales responsabilidades ante la sociedad. Las profesiones y toda clase de disciplinas entremezclan indiscriminadamente las dos corrientes humanas.

LA IGUALDAD QUE ANHELAMOS

Pero a pesar de ello, quedan aún resabios de antiguas formas de vivir, que siguen considerando la existencia de diferencias con respecto al hombre y a la mujer.

La igualdad que la mujer anhela, es la del mutuo respeto, conviviendo armoniosamente con el hombre y tomando parte activa en la lucha por la existencia. Hombre y mujer, avanzando en la vida lado a lado, enfrentando el porvenir con decisión y fe, unidos solidariamente.

¡Este es el concepto de igualdad que nuestra doctrina justicialista proclama, y que los argentinos deseamos para todas las mujeres del mundo!

Iguales, en derechos y responsabilidades comunitarias, pero conservando plenamente los valores intrínsecos que cada sexo posee. Ambos en su pureza de origen, cumpliendo los designios sagrados que el Creador aportara a nuestra Humanidad. Toda claudicación a estos principios básicos para el mutuo respeto, solamente serán simples caricaturas que esbozarán una decadencia de la raza humana.

DESARROLLO Y EQUIDAD

Con respecto al desarrollo, visto genéricamente, hay que considerarlo en profundidad, puesto que las necesidades que padecen los pueblos del mundo, sobre todo en lo referente a la alimentación, salud, vivienda y educación, afectan a las grandes masas de las poblaciones en los países denominados subdesarrollados, en tanto -por contraste- el derroche indiscriminado de los bienes de consumo, hace que en el resto de los países denominados adelantados, también se padezca de las mismas necesidades; agravadas por una mala educación y por los vicios que afectan la salud de un alarmante margen societario. El concepto del desarrollo que nuestro Justicialismo proclama, está basado en la dignidad humana, sin considerar si se trata de hombre o mujer. El ser humano es nuestra meta y buscamos obtener personas buenas y comprensivas; solidarias y unidas por un ideal común, que es la obtención de una verdadera comunidad organizada.

Una comunidad organizada, representa un Estado regido por la justicia social, enfocada siempre hacia quienes menos poseen. Ello exige una equitativa redistribución de los ingresos aplicados socialmente, sin perjudicar a nadie en especial y beneficiando en lo posible a toda la población del país.

LA CULTURA EN LA ARGENTINA

Dentro de esa comunidad organizada, el desarrollo individual de la mujer se produce normal y correctamente dentro de ambientes de paz y de trabajo dignificado. En principio, es preciso considerar que en la República Argentina el grado de cultura general es de muy alto nivel; además, la profusión de publicaciones, radios y varios canales de televisión dan una permanente información, a un público ávido de noticias. Por otra parte, el índice de publicaciones literarias supera en mucho las normales de grandes países del mundo, siendo el consumo de libros, una de las corrientes más apreciadas del pueblo argentino.

Pero debemos considerar que esta situación nuestra, no es la corriente en todos los países. Por ello, utilizando nuestro rico venero de experiencias, diremos que en lo que res- pecta al desarrollo que favorezca a la mujer, habrá que considerar en primer término un grupo de leyes que dignifiquen su vida legalmente, luego facilitarle por todos los medios, que la cultura esté a su alcance en su niñez y en su pubertad, de manera que la mujer pueda enfrentar la vida con amplio conocimiento de su preclara misión.

LA MUJER Y LA COMUNIDAD

Si la mujer vive dentro de un ámbito de respeto y goza de los mismos derechos que el hombre, su aporte a la comunidad será de gran valor para el país, puesto que dentro de su espíritu femenino posee grandes valores intuitivos y su imaginación alcanza alturas insospechadas, que pueden derivarse en importantes adelantos para su comunidad.

Y cuando hablamos de un ámbito de respeto, no solamente nos referimos a la educación social de los salones privilegiados, sino al hogar familiar plenamente dignificado, sin angustias ni miserias; pues es allí donde suele germinar el fracaso de una vida femenina, cuando permanentemente los vientos de la esclavitud y el abandono, van sembrando oscuras semillas de pesimismo y frustraciones.

Los justicialistas comprendimos la necesidad de dar un cristiano apoyo a la familia, y el 11 de marzo de 1949, la Convención Nacional Constituyente legítimamente elegida por el voto popular, sancionó la Constitución Nacional Justicialista para la República Argentina, en cuyo contenido estaban vivientes los postulados del general Perón y los anhelos de Eva Perón.

LOS DERECHOS DE LA FAMILIA

Uno de sus más importantes capítulos está dedicado a los Derechos de la Familia y dice textualmente así: "La familia, como núcleo primario y fundamental de la sociedad, será objeto de preferente atención por el Estado, el que reconoce sus derechos en lo que respecta a su constitución, defensa y cumplimiento de sus fines.

Inciso 1: El Estado protege el matrimonio, garantiza la igualdad jurídica de los cónyuges y la patria potestad. 

Inciso 2: El Estado formará la unidad económica familiar de conformidad con lo que una ley especial establezca.

Inciso 3. El Estado garantiza el bien de familia conforme a lo que una ley especial determine. 

Inciso 4: La atención y asistencia de la madre y el niño gozarán de la especial y privilegiada consideración del Estado"...

Y fue en base a ese respeto por la familia, que se gobernó durante seis años con la plena felicidad del pueblo argentino. El resultado de aquella forma de proceder está evidente hoy en el desarrollo de la mujer nuestra, que ocupa con singular eficacia puestos de relevancia en las más altas esferas del gobierno, de la ciencia, del arte y de la cultura en general, así como también en el difícil terreno de las finanzas y la economía del país.

Hemos tenido la prudencia de sembrar amor y recogimos frutos de óptimo valor que enorgullecen a nuestro país. El desarrollo de la mujer debe ser contemplado en un nuevo estado de conciencia de la raza humana, puesto que a medida que los peligros avancen, como consecuencia de luchas incruentas en todos los terrenos; a medida que las ambiciones de los poderosos, a manera de una venda en los ojos, les impida comprobar la realidad actual y el peligro futuro, las necesidades mundiales serán cada vez mayores y la presencia activa de la mujer será, a no dudar, un coeficiente importante para sobrellevar el desastre mundial, al que raudamente nos impulsan las pasiones incontroladas.

EJEMPLOS LUMINOSOS

En medio de la hoguera en que estas luchas se desenvuelven, surgen empero espíritus comprensivos que se brindan por entero a servir a sus semejantes, y entre ellos, son muchas las mujeres que aportan lo mejor de su existir para bien de la humanidad. ¡Eva Perón fue un ejemplo que perdurará en el tiempo como expresión de lo que puede una mujer cuando Dios guía sus pasos!

El mismo general Perón el día 23 de setiembre de 1947, cuando promulgó en su carácter de Presidente de la Nación los Derechos Cívicos de la Mujer, dijo claramente: "La ley que reconoce los derechos cívicos de la mujer, modifica un estado de cosas que representaba en nuestro medio un anacronismo político. Reconoce que no habíamos cumplido integralmente con nuestra Constitución, y estos derechos que asisten a la mujer igual que al hombre, tardíamente reconocidos, vienen a llenar un vacío que la nacionalidad exigía desde hace mucho tiempo".

Si consideramos el otro tema básico del Año Internacional de la Mujer, que trata sobre la paz, encontramos que es preciso para adquirirla realmente, el estar plenamente en paz consigo mismo, y en los tiempos actuales ello no es muy fácil.

PREGONERA DE LA PAZ

La mujer es el pregonero mayor de la paz, pues en su calidad de esposa anhela la armonía conyugal, y como madre la felicidad de sus hijos, temiendo las guerras cruentas que matan sin piedad a los frutos de sus entrañas. Así como el símbolo de la libertad lo representan con la figura de una mujer y el de la justicia con una dama con los ojos vendados, el símbolo de la paz es una paloma blanca, figura femenina depositaria de las almas esperanzadas que, en estado de pureza, se ofrendan radiantes en su total inofensividad.

La mujer busca la paz por todos los medios, no solamente porque ese principio de amor es innato en su espíritu. sino porque su intuición creativa conoce que solamente en ese estado es posible que la humanidad transite sin peligro hacia su destino en los tiempos.

La mujer, como refugio inmediato del paso de todas las violencias, es capaz de sobreponerse a sus propios padeceres para elevarse femeninamente altiva y segura, para defender la paz de su hogar y la tranquilidad de su Patria con todas sus fuerzas. La historia de las naciones tiene brillantes páginas de sus heroínas y nuestra Nación rinde culto patriótico a figuras femeninas que han ingresado en la historia por derecho propio.

Pero lograr la paz es trabajo de toda la humanidad. Es trabajo incesante y voluntarioso, puesto que las ambiciones humanas se atraviesan en todos los senderos de la vida, como monstruos enloquecidos capaces en su furia de comerse a sus propios hijos.

Decía un filósofo alemán: "La paz crea riqueza; la riqueza, soberbia; la soberbia lleva a la guerra; la guerra trae de nuevo la miseria, ésta la humildad y con la humildad se vuelve a la paz".

Las negruras de la falta de paz se iluminan solamente con amor y las mujeres poseemos raudales de sentimientos capaces de lograr la comprensión entre los seres humanos. Para ello es preciso primero unirse férrea y solidariamente para luchar en forma organizada contra todo aquello que ponga en peligro la paz mundial, continental o individual.

Cuando un espíritu está conturbado busca en el refugio del templo y en la seguridad de la oración, la ocasión de meditar con serenidad sobre el problema que lo aqueja; pero aún allí están las sabias palabras del Señor que dijo: "Antes de entrar al templo reconcíliate con tu hermano".

El general Perón, con su clara visión del porvenir, dijo el 29 de julio de 1949, hablando sobre la misión de la mujer: "Hemos dicho muchas veces que no trabajamos para nuestro tiempo, sino que trabajamos para el porvenir. La mujer argentina tiene en esto una misión que cumplir y una enorme responsabilidad que afrontar, porque el mañana no nos pertenece; pertenece a las generaciones que han de seguirnos, y esas generaciones serán tan sabias y tan virtuosas como las mujeres argentinas sepan forjar hombres sabios y virtuosos".

Si a estas importantes premisas, que se han proclamado como temas de estudio para este Año Internacional de la Mujer, les agregamos los conceptos de unidad y de amor, habremos tal vez conformado un círculo casi perfecto, donde la expresión femenina trata de manifestarse en toda su gran dimensión.

ESFUERZO EN COMUN

De la misma manera como, biológicamente, cada una de las células de nuestro cuerpo humano mantiene estrecha unidad para poder expresarnos como seres vivientes, así todas las mujeres debemos unirnos en orgánico y apretado haz fraternal, para otorgar nuestro valioso aporte al desarrollo del mundo del futuro.

Ello debe encararse con seriedad y armónicamente, prefijando metas de alto vuelo y deponiendo desde el comienzo individualidades personales para lograr un verdadero éxito en tan magna empresa.

Será preciso promulgar disposiciones y aceptar compromisos, para que este esfuerzo de unidad femenina mundial pueda alcanzar un permanente diálogo, acortando las distancias de los pueblos para lograr un entendimiento que, sin duda alguna, irá avanzando positivamente.

La unión de los pueblos resulta indispensable para la conducción de las difíciles etapas por las que nuestro mundo deberá atravesar, a medida que la energía, las materias primas y la alimentación vayan creando situaciones de apremio. La mujer por su actuación permanente en todos los terrenos, tiene mucho que aportar a la solución integral y equitativa de estos graves problemas. Los argentinos venimos desde siempre bregando por la unidad continental, como un paso previo para llegar a la universalidad.

Hoy las mujeres del mundo, tenemos al alcance de la mano, con este Año Internacional de la Mujer, un medio poderoso para expresar la urgencia de la necesidad mundial de buscar la integración de los pueblos, conociendo que aquellos que no logran su unidad nacional están expuestos a sucumbir, de la misma manera que la falta de unidad orgánica humana, produce la destrucción del cuerpo por carencia del espíritu de vida que lo animaba.

Sólo por la unidad de los pueblos se alcanzará el verdadero respeto por sus soberanías. Sólo por la unidad de todos los seres de la raza humana, obtendremos la libertad individual y el respeto de Dios.

LO UNICO INDESTRUCTIBLE: EL AMOR

Y para que el camino de la unidad sea claro y efectivo, es preciso construirlo con el único material indestructible, el amor.

El amor irradiado con sencillez y desinterés, se convierte en fuente única de aglutinación y centro infinito de los valores permanentes; es la esencia más pura de nuestra cristiana religión y venero inagotable el alma femenina, en su expresión de madre y como base fundamental del hogar familiar. Solamente en el amor encontraremos la solución final para los problemas que hoy aquejan a la humanidad.

Quiero agradecer profundamente la presencia de las señoras esposas de los embajadores que, representando a sus respectivos países, son el avance testimonial de las enormes posibilidades que la mujer tiene ante sí. Vuestra presencia magnifica la humildad de mi aporte como mujer argentina al Año Internacional de la Mujer y quedará grabada en mi corazón como un verdadero símbolo de amistad.

A las demás compañeras, les hago llegar mi cariño sincero y la seguridad de que valoro vuestro sacrificio y esfuerzo por ayudarme, desde todos los puestos de lucha, a conducir la difícil tarea de gobierno.

Hoy la mujer argentina va demostrando, sin estridencias inútiles, su capacidad, su creatividad y su valor para enfrentar las responsabilidades que la vida moderna nos presenta. Y lo maravilloso del caso es que todo ello se realiza sin perder un ápice de la simpatía y femineidad que otorgan un sello de distinción a su belleza.

Al despedirme cordialmente de todas ustedes desearía dejarles, a manera de una bendición para las compañeras del mundo y rogando a Dios les conceda un gran éxito en la celebración del Año Internacional de la Mujer, una antiquísima y preciosa oración, que fue hallada en una iglesia de Baltimore y que está fechada en el año 1692.

Dice así:

"Avanza plácidamente entre el ruido y la prisa y recuerda cuánta paz puede encerrar el silencio.

"Trata de convivir cordialmente con todos, pero sin someterte. Expresa tu verdad tranquila y claramente y escucha a los otros, incluso al torpe y al ignorante: también ellos tienen su historia.

"Regocíjate en tus logros tanto como en tus proyectos. Conserva el interés en tu propia carrera, por humilde que sea; es una riqueza permanente en el devenir del tiempo y de la fortuna cambiante. Sé tú mismo. Sobre todo no finjas afectos. Ni menosprecies el amor, porque frente a la aridez y el desaliento él es tan perenne como las hierbas de los campos.

"Acepta con bondad los consejos de los años, rindiéndoles cortésmente la pleitesía de la juventud.

"Fortalece tu espíritu para que él te proteja en las inesperadas desgracias. Pero no dejes que te entristezcan tus imaginaciones. Muchos temores nacen del cansancio o de la soledad. Eres una criatura del universo, tanto como los árboles y las estrellas tienen derecho a estar aquí. Y aunque no lo percibas claramente, sin duda que el universo sigue su inevitable curso.

"Por consiguiente, vive en paz con Dios, sea cualquiera la forma en que tú lo concibas. En la turbulencia de la vida, en medio de tus afanes y aspiraciones, trata también de estar en paz con tu propia alma. 

"Con toda su farsa, sus afanes y abatidos ensueños, continúa siendo éste un hermoso mundo".

jueves, 30 de abril de 2020

Hace 46 años Perón hablaba en la CGT




PERÓN HABLA A LOS TRABAJADORES 30 de ABRIL de 1974

DISCURSO DEL
PRESIDENTE DE LA NACIÓN
AL INAUGURAR EN LA CGT
LOS CURSOS DE CAPACITACIÓN
A NIVEL SUPERIOR
30 de ABRIL de 1974


Compañeros:

Es para mí una inmensa satisfacción poder iniciar desde esta tribuna los cursos de capacitación para la conducción superior de la organización sindical argentina.
Siempre he sostenido que las organizaciones sindicales no valen sólo por el número de cotizantes, sino más bien por la calidad de los dirigentes que la conducen y las encuadran,
De esta manera, hablar de las escuelas sindicales es hablar de la cualificación, de la dirección y conducción de los gremios adheridos a la Confederación General del Trabajo.
Han pasado ya treinta años de cuando por primera vez pronuncié estas mismas palabras en la primitiva Confederación del Trabajo, entonces pequeña y sin una organización suficiente; pero el transcurso de estos años ha permitido observar, no solamente la organización multitudinaria de los trabajadores argentinos, sino también la sabiduría y prudencia de sus dirigentes, formados en las escuelas sindicales que funcionaron durante los diez años de nuestros primeros gobiernos.

FACTOR PARA LA CONDUCCIÓN

Una escuela sindical está destinada a dar a la organización el factor más importante para su conducción acertada.
El aspecto cuantitativo lo da el número que hoy conocemos
y que aglutina casi totalmente a la clase trabajadora argentina.
El aspecto cualitativo lo da, precisamente, la calidad de los dirigentes que conducen y encuadran a esas organizaciones.
En ese sentido, acabamos de rendir homenaje a un gran
dirigente sindical: el compañero Rucci, que murió en su puesto de combate, sacrificándose por mantener incólumes los principios sobre los cuales pusimos la piedra fundamental de una organización que, en la comunidad argentina, representa un modelo y un ejemplo que todos deben imitar. •
Esos son los dirigentes que deben salir de nuestras organizaciones escolásticas. Es indudable que el conductor no se hace, el conductor nace; por eso, una escuela del aspecto conductivo de las organizaciones debe utilizar, preferencialmente, los hombres que por sus valores intelectuales y morales, surgen de la propia masa.
Sería inútil reclutar ni a los más sabios ni a los más jóvenes para prepararlos; en consecuencia, estaríamos, quizás, perdiendo el tiempo.
Esta es una escuekla para dirigentes ya formados, esos dirigentes que sólo han fluido de la propia masa, a raíz de sus valores personales. Esos son los dirigentes de la conducción.

LA CONDUCCIÓN
El conductor, en cualquiera de sus aspectos, es siempre un hombre que no sólo ha cultivado la capacidad de acción, sino también los valores morales que le dan la autoridad que necesita para conducir.
La conducción de la clase trabajadora no es un mero acto administrativo sino que es, precisamente, la aplicación de los principios orgánicos y de acción que rigen la actividad de los hombres que están destinados a realizar algo por el país y por la clase trabajadora. Es inútil la charlatanería de los que normalmente están siempre en contra de la realidad y de la verdad, de esos teóricos o especuladores que abundan como excrecencias malditas en todas las organizaciones de la vida.
Señores: durante los últimos treinta años hemos observado en nuestras organizaciones sindicales la presencia de muchos de estos falsos apóstoles, que han ido quedando en el camino despreciados y vilipendiados, como lo merecieron.
No se improvisan  los dirigentes cuyos valores morales e intelectuales los capacitan para la conducción. Los que llegan a ella es por que tienen valores rea1les, y quienes los discuten son, precisamente, aquellos que en los hechos y en la acción de todos los días, no han sido capaces de demostrar semejantes valores.

LA ORGANIZACIÓN   ARGENTINA
Compañeros:

He recorrido casi todo el mundo y he intercambiado opiniones con los trabajadores de la mayoría de los países que he visitado. Indudablemente, no he encontrado en ninguna parte del mundo una realidad organizativa como la que tienen los trabajadores argentinos.
Esta es una virtud que se premia con los resultados que observamos todos los días, en todas las actividades de la República.
Hoy más que nunca, cuando la clase trabajadora, interviniendo directamente en la acción de gobierno, alcanza un pacto social que a través de un esfuerzo y a veces de un sacrificio de todas las fuerzas activas del país, posibilita recomponer una situación caótica que hemos recibido y que debemos reparar y reconstruir indefectiblemente, comenzando por el hombre, que es el valor decisivo de los tiempos.
Nosotros podemos tener una absoluta seguridad de que si nuestros dirigentes de la conducción asimilan las enseñanzas que se impartirán en estos cursos, se capacitarán altamente para la función que les compete.
No es que vayamos a formar dirigentes. Vamos a darles armas a esos dirigentes. para que sean más capaces en todas las ocasiones. Vamos a cultivar esa materia gris, sin la cual la vida no tiene norte ni tiene timón.
Estamos observando en el panorama argentino, a todos esos sabios sueltos e intelectuales ignorantes que quieren arreglar las organizaciones que ya están arregladas.

LOS QUE NO TIENEN CABIDA
Cuando se alcanza un grado orgánico, como el de la clase trabajadora argentina, esos tontos no tienen cabida en ninguna parte.

Es por eso que inicié estas palabras diciendo que tengo una inmensa satisfacción en dar este puntapié inicial a la marcha de una institución escolástica de los gremios, que ha de formar no solamente conciencias morales, sino también capacidades intelectuales para desempeñarse mejor en la tarea que incumbe a la conducción. También -como dije antes  no vamos a dar dirigentes; vamos a perfeccionarlos, porque si el dirigente nace, también el trabajo puede convertirlo en genio.
Si la conducción genial nace con el individuo, no es menos cierto que el genio también es trabajo.

VALORES MORALES
Trataremos de poner en las cátedras a los mejores hombres que tengamos. Ésos mejores hombres no son precisamente, los que más saben sino los que más valores morales poseen. Porque en el hombre, lo importante es que sea bueno.
Si ese hombre es bueno, hay que darle todas las armas, y si es malo, hay que quitárselas, porque no servirán sino para hacer daño a sus semejantes.
Esta escuela sindical, que nace como organismo superior de la conducción de nuestra organización gremial, tiene la tremenda responsabilidad de formar esos hombres buenos, de seleccionar lo mejor que tengan y de colocar a su frente a la intelectualidad necesaria, que esté calificada con un profundo sentido moral, sin lo cual no vamos a llegar a grandes resultados.
Creo, simplemente, que se trata de formar hombres y para eso la escuela es simple. Hay que tomar al hombre y formarlo en las virtudes que lo califican mejor y 'luego enseñarle todo lo que se puede enseñar para que él, no solamente lo realice, sino que lo transmita a sus semejantes y a sus subordinados.
A esa escuela de jefes -porque es superior- hay que adicionarle las demás escudas sindicales para formar los almácigos de dirigentes de encuadramiento, los que están en contacto diario con la masa; esos que se han ido formando a fuerza de dolor y sacrificio, para conducir a sus compañeros. Es a ellos a los que hay que ayudar también, transmitiéndoles, por los dirigentes ya formados, la escuela que ha de servir de ejemplo para el futuro de las organizaciones gremiales.

UNIDAD EN LA LUCHA
No se puede pensar en la estabilidad de una organización cuyos dirigentes de conducción y de encuadramiento no tengan una concepción única que permita también una absoluta unidad de acción en la lucha y en el trabajo de todos los días.
Compañeros: Para terminar con estas palabras, que son más que nada un deseo y una aspiración que nace de lo más profundo de mi corazón, quiero decirles algo a aquellos que actuarán en los cursos, en la enseñanza y en la dirección de la escuela sindical: si se forma una escuela seria, sincera, donde se trabaje fervientemente por adquirir los conocimientos necesarios para una mejor conducción, podemos descansar tranquilos sobre su responsabilidad, porque sabemos que han de cumplir totalmente la misión que se les encomiende.
Al iniciar los cursos, deseo que se acuerden siempre de cuanto venimos diciendo desde hace treinta años: todo lo que sea esfuerzo y sacrificio para una organización unida y solidaria, es la función primordial que ha de caracterizar a la organización de la clase trabajadora. Si eso se realiza, podemos desde ya descontar el éxito, que les deseo de todo corazón